Todo lo que querías saber a la hora de elegir una franquicia y no te atrevías a preguntar

Cuando se desea ingresar al mundo empresarial, se debe estar consciente que no es tarea de un día, ni que los resultados se verán de inmediato, e incluso, es recomendable hacer un balance realista de nuestras oportunidades con respecto a las amenazas, las fortalezas y debilidades que tenemos al respecto, es decir un análisis estratégico.

Y es que esto nos permitirá contar con una base sólida para comenzar. Muchas personas pecan de optimistas, otras no saben la cantidad de tiempo y dinero que requiere un emprendimiento, los trámites legales y burocráticos para lograr establecerlo, e incluso desconocen todo lo relativo al mercado, los potenciales clientes, la marca, y por supuesto la publicidad.

Pues bien, si te cuentas entre este grupo de personas, no es mi intención desanimarte en tu idea de independizarte financieramente, sino muy al contrario, mostrarte una alternativa que posiblemente sea la indicada para ti. Me refiero pues, a las Franquicias.

Entendiendo todo lo que implica una Franquicia

Ahora bien, ¿qué es en realidad una franquicia? ¿Cómo se puede diferenciar de otros emprendimientos? Pues, cuando se habla de una franquicia, se hace referencia a un modelo de negocio, dentro el cual se implementa un contrato preestablecido, entre dos partes actuantes, vale decir: el franquiciador, que es quien posee la patente, idea, o licencia del negocio que se desea implementar, y el franquiciado, que no es más que el receptor de dicha propuesta de negocio.

Pero claro, esto no nos dice nada, así que veámoslo más a modo sencillo. Supongamos que una persona, se convirtió en pionero o innovador dentro del campo de los negocios, gracias a una idea que pudo desarrollar, a tal punto que ha logrado convertirlo en una marca reconocida, con su propio sello pues. Lógicamente, desea expandir su negocio hasta otras latitudes, sin embargo, está consciente que esto traería muchas complejidades en cuanto a  responsabilidades y compromisos. ¿Qué hace? Lo coloca en términos de franquicia.

Es decir, permite que otras personas, que deseen iniciar su propio negocio, le “compren “la patente de uso, de su marca, su sello, slogan, publicidad. En este sentido, entonces el primer empresario, se haría responsable de brindar todas las herramientas, para mantener la mara viva y de calidad, pues de eso depende el éxito de su negocio. En tanto, quien adquiere la franquicia, desea empezar con una propuesta que ya ha demostrado ser exitosa y a la vez contar con la experiencia de otros más capacitados o duchos en el tema.

Las dos caras de las Franquicias

Por supuesto, que el hecho de que un negocio haya demostrado ser factible y funcionado con anterioridad, no significa que tenga el éxito garantizado a futuro. Aunque por supuesto, ofrece mayor confianza. Es por ello, que no está demás conocer los aspectos favorables y no tan favorables, de esta propuesta empresarial.

Ventajas

Negocio ya estructurado. Lo que permite que los riesgos de inversión se reduzcan, ya que se ha demostrado ser un negocio rentable y existen altas probabilidades de que continúe igual.

Respaldo. De una marca, con lo cual existe en todo momento asesoría y orientación, cosa que no sucede cuando se trata de un negocio personal.

Reconocimiento, por parte de un público, que ya ha interactuado con la marca anteriormente, con lo cual también se cuenta con una clientela ya establecida.

Publicidad, en manos de expertos de la franquicia, con lo cual es un aspecto menos por el cual preocuparse.

Desventajas

Posibles desacuerdos, o no entendimientos entre las partes, aunque siendo sinceros, esto puede ocurrir en cualquier tipo de negocios.

El costo inicial es generalmente alto, aunque eso depende de la popularidad de la marca que se desea adquirir.

Pocas libertades al momento de tomar decisiones en lo referente a la gestión y administración del negocio.

Un consejo final

Para cerrar este tema, solo me queda sugerir que si entre tus planes, está el de adquirir una franquicia, estudies muy bien el mercado, la marca, la reputación de la misma dentro del público, y sobre todo, considera tu presupuesto. Además, debes estar consciente que todo negocio supone un riesgo.