Networking

En los últimos años, el auge de las redes sociales ha fomentado nuevas fórmulas de comunicación e interacción. En la actualidad, el emprendedor puede llegar a más gente, que obligado antes por la barrera de la distancia espacial, le era imposible de conocer o saber de su existencia. Tiene a su disposición una abundancia de contactos y personas con las que día a día se interactúa en las distintas redes sociales. Pero hay algo que el emprendedor nunca debe olvidar: el verdadero valor de las relaciones virtuales cobra sentido cuando pasan a ser relaciones donde ha habido una interacción física, de tú a tú. Por muy digitales y tecnológicos que sea el mundo en el que vivimos, las personas necesitan conocer a otras personas para generar relaciones de confianza, y no digamos, para los negocios. Como dice el refrán “con el dinero no se juega”. Una vez que existe esa interacción personal, las relaciones se consolidan o se abandonan, pero no se sitúan en el limbo de la superficialidad, que es donde muchas veces se encuentran las relaciones en las redes sociales. Que no sean conversaciones sobre el tiempo en un ascensor con un desconocido.

El otro matiz de esta abundancia de contactos que tiene a su disposición el emprendedor con las redes sociales viene dado por la calidad y el grado de interacción con estos contactos. Tener muchos contactos no significa nada. Lo importante es el valor que generan al emprendedor estos contactos, y a su vez, el valor que el propio emprendedor les genera a estos contactos. En las redes sociales se aplica la regla del win to win. Generosidad, humildad y respeto son algunas de las claves para conseguir conocer a personas de valor, que ayuden de verdad en la creación de la idea de negocio. Se trata de que los contactos aporten al emprendedor en su camino. Todo lo contrario son despistes y pérdidas de tiempo, que harán que el proyecto vea retrasada su puesta de largo. El networking en las redes sociales para un emprendedor pierde sentido si éste es egoísta, desconfiado o abusa del esfuerzo y generosidad de los demás. Es algo que al final acaba pagando factura.

Y por último, el emprendedor debe trabajar a fondo en consolidar su red de contactos en su entorno más cercano. Un buen emprendedor es capaz de seguir ampliando su red de contactos a través de amigos, familia y conocidos. Generar nuevas relaciones de confianza. Reunión tras reunión, encuentro tras encuentro el emprendedor irá aprendiendo a saber en quién confiar en qué estado se haya su proyecto. Una manera de encontrar ayuda en forma de consejos de empresarios que han pasado por ese estado, palabras de ánimo en momentos de dificultad, ideas que iluminen el camino o potenciales colaboradores, clientes o inversores, a los que sería atractivo presentar el proyecto a través de este contacto. El networking es una faceta más a desarrollar por el emprendedor, y que como en otras tantas cosas que irá descubriendo, exige organización, disciplina y esfuerzo para que tenga su justa recompensa.