Formas de financiamiento fuera de lo convencional para comenzar tu negocio

A la hora de comenzar cualquier emprendimiento, hay dos momentos clave: el momento en el que eliges con quién hacer una sociedad, y el momento en el que eliges el tipo de financiamiento para comenzar o impulsar tu negocio.

A pesar de que en algunos proyectos no necesitarás inyectar capital externo, la mayoría de los casos de éxito emprendedor vienen condicionados con este apalancamiento. Primero porque te permite conseguir objetivos más grandes en menor tiempo, y segundo porque le das un aspecto más corporativo a tu emprendimiento, dejando de ser un trabajador a tiempo completo para convertirte en el líder de un nuevo negocio.

Entre tanto, conviene aclarar algunas formas de financiamiento que te pueden servir, pero que no son consideradas como las primeras opciones.

Crowdfunding

También lo podemos encontrar como financiamiento colectivo. Si bien en Hispanoamérica esta cultura no está muy extendida, en los países de habla inglesa ya se ha implementado con mucho éxito. El método es sencillo, y consiste en presentar el proyecto ante plataformas de crowdfunding, y los usuarios de esta plataforma van haciendo aportes de acuerdo a su confianza en el proyecto.

Así, hay plataformas que logran recaudar, de euro en euro, para financiar proyectos gigantescos y costosos.

Por tanto, si tienes la certeza de que tu proyecto es viable e innovador, ¿por qué no acudir al financiamiento colectivo?

Financiamiento bancario

Normalmente, creemos que todas las puertas de los bancos están cerradas al público, desde la perspectiva de la otorgación de créditos. No obstante, nada está más lejos de ser real.

Los bancos sí aprueban créditos, pero no a todas las personas ni a todas las ideas.

Y, precisamente, una de las causas de que los bancos tengan tantas restricciones actualmente es que, en la mayoría de las ocasiones, las personas solicitaban créditos al consumo (dinero para gastar), pero sólo una minoría se ocupaba de presentar un proyecto al banco y solicitar créditos para inversión (dinero para producir dinero).

Si tu idea es buena, y si puedes pagar las cuotas sin despeinarte, un financiamiento bancario puede ser lo único que necesites.

¿Y si no necesitas el financiamiento?

Conseguir el éxito en el emprendimiento depende de muchos factores. Pero, para llevarlo al punto elemental, depende de sólo 3 factores: dinero, tiempo y energía.

Sin embargo, la ausencia de dinero puede ser suplida por más tiempo (disponibilidad) y energía (capacidad). Si tienes la capacidad y la disponibilidad para trabajar, podrás hacer por cuenta propia lo que te proponías hacer con dinero.

Claro, es temporal. En algún momento tendrás que invertir, que financiar. Porque el éxito rara vez se construye a costo cero.

Minicréditos o créditos rápidos para empresas: Consejos para fácil aprobación

Los créditos rápidos para negocios son una necesidad diaria, elemental. Todos los días surgen oportunidades de inversión, de compra, de negociación, que requieren de un esfuerzo monetario que, en algunos casos, no se puede hacer por falta de disponibilidad. Es allí donde entra en juego el término minicréditos, con todas sus ventajas añadidas.

En la actualidad, los créditos rápidos para PYMES son unos de los más atractivos, ya que las empresas que prestan ven en sus clientes alguien en quien pueden confiar, ya que el dinero será utilizado para generar más ganancias. De allí que su aprobación sea más sencilla que en otros casos. No obstante, conviene echar mano de algunos consejos prácticos.

Examina todas las opciones de financiamiento disponibles

Como empresario, una de las labores fundamentales es analizar todas las opciones posibles. Para todo, no sólo para el caso del financiamiento. Por eso, cuando surja una oportunidad clara de inversión que demande de una suma importante de capital –que no tienes, claro-, debes analizar cuáles son las opciones de financiamiento disponibles en el mercado, y luego tomar la decisión de cuál es el mejor minicrédito.

Posiblemente, por rapidez y seguridad, los minicréditos tengan la delantera en la decisión. Pero no tiene nada de contraproducente el análisis de las posibilidades.

Visualiza las opciones reales de éxito

Nada nos sucede con mayor frecuencia que esto. Vemos una oportunidad, creemos en ella, pero maximizamos sus opciones reales porque nuestra confianza es superior a las posibilidades reales. Cuando utilizas dinero ajeno, esto no se puede hacer.

Por eso, antes de solicitar cualquier suma de dinero debes primero estudiar la viabilidad del negocio en el que ingresarás, para saber que sí o sí podrás devolver el dinero y, sobre todo, quedarte con un porcentaje de las ganancias. Porque también debes valorar eso: nada tiene de gracia si todas las ganancias irán a cubrir los intereses.

Plantea la situación a la empresa prestamista

Si bien estos préstamos son de libre utilización o destino, un consejo para fácil aprobación es que la empresa también esté al tanto de por qué se está solicitando el dinero. De esta manera la confianza irá en alza y no dudarán en darte lo que necesites. Incluso, pudieran ser más flexibles en los límites, tanto de montos como de plazos.

Debes saber que la confianza es el motor de las finanzas, y que todo irá mejor cuando ambas partes tienen confianza en el otro.

La formación continua del emprendedor

A lo largo de su trayectoria vital el emprendedor puede tener la sensación de que ha tocado techo, de que es muy difícil adquirir nuevos conocimientos y habilidades que vayan en beneficio de su proyecto y que es más fácil dejarse llevar por la rutina diaria, antes que ahondar en su fuero interno y tener tiempo para sí mismo para saber exactamente en qué mejorar. Este es un error que no sólo puede cometer un emprendedor, cualquier profesional puede caer en la arrogancia de que ya no necesita saber más, que no hay nada más por saber y aplicar en su día a día laboral. Esto evidentemente no es así. Un buen emprendedor no deja de aprender y mejorar durante toda su vida.

Día a día, de forma constante, sin que sean perceptibles, todos vamos incorporando nuevas experiencias a nuestro bagaje profesional a la hora de relacionarnos y hacer nuestro trabajo. Experiencias que nos modifican e influyen en nuestra forma de trabajar. Si el emprendedor quiere controlar este proceso y mejorar en beneficio de su proyecto, en primer lugar debe interrogarse con sinceridad y tranquilidad sobre qué es en lo que puede mejorar como empresario. Cuáles son las habilidades en las que se desea mejorar y qué conocimientos desea aprender y ponerlos en práctica en el trabajo. Para adquirirlas el emprendedor tiene que confiar en profesionales expertos que le ayuden a ser capaz de desarrollarlas.

Pero, ¿cuáles son las habilidades y conocimientos más valorados en los emprendedores?

  • Pasión por su empresa
  • Confianza en sí mismo para superar los obstáculos.
  • Capacidad para asumir riesgos.
  • Actitud positiva.
  • Desarrollo continuo de su liderazgo empresarial.
  • Talento comercial y social.
  • Contabilidad.
  • Conocimiento de la naturaleza humana.
  • Organización del tiempo.
  • Visión de futuro.

Estas son las habilidades y conocimientos más apreciados, cada emprendedor buscará fortalecer aquellos puntos débiles, que convenientemente aquilatados gracias a la formación, le harán ser un mejor empresario. Como dijo Warren Buffet “hay dos clases de personas que fracasan en la vida: aquellas que no saben nada y aquellas que creen saberlo todo”.

Networking

En los últimos años, el auge de las redes sociales ha fomentado nuevas fórmulas de comunicación e interacción. En la actualidad, el emprendedor puede llegar a más gente, que obligado antes por la barrera de la distancia espacial, le era imposible de conocer o saber de su existencia. Tiene a su disposición una abundancia de contactos y personas con las que día a día se interactúa en las distintas redes sociales. Pero hay algo que el emprendedor nunca debe olvidar: el verdadero valor de las relaciones virtuales cobra sentido cuando pasan a ser relaciones donde ha habido una interacción física, de tú a tú. Por muy digitales y tecnológicos que sea el mundo en el que vivimos, las personas necesitan conocer a otras personas para generar relaciones de confianza, y no digamos, para los negocios. Como dice el refrán “con el dinero no se juega”. Una vez que existe esa interacción personal, las relaciones se consolidan o se abandonan, pero no se sitúan en el limbo de la superficialidad, que es donde muchas veces se encuentran las relaciones en las redes sociales. Que no sean conversaciones sobre el tiempo en un ascensor con un desconocido.

El otro matiz de esta abundancia de contactos que tiene a su disposición el emprendedor con las redes sociales viene dado por la calidad y el grado de interacción con estos contactos. Tener muchos contactos no significa nada. Lo importante es el valor que generan al emprendedor estos contactos, y a su vez, el valor que el propio emprendedor les genera a estos contactos. En las redes sociales se aplica la regla del win to win. Generosidad, humildad y respeto son algunas de las claves para conseguir conocer a personas de valor, que ayuden de verdad en la creación de la idea de negocio. Se trata de que los contactos aporten al emprendedor en su camino. Todo lo contrario son despistes y pérdidas de tiempo, que harán que el proyecto vea retrasada su puesta de largo. El networking en las redes sociales para un emprendedor pierde sentido si éste es egoísta, desconfiado o abusa del esfuerzo y generosidad de los demás. Es algo que al final acaba pagando factura.

Y por último, el emprendedor debe trabajar a fondo en consolidar su red de contactos en su entorno más cercano. Un buen emprendedor es capaz de seguir ampliando su red de contactos a través de amigos, familia y conocidos. Generar nuevas relaciones de confianza. Reunión tras reunión, encuentro tras encuentro el emprendedor irá aprendiendo a saber en quién confiar en qué estado se haya su proyecto. Una manera de encontrar ayuda en forma de consejos de empresarios que han pasado por ese estado, palabras de ánimo en momentos de dificultad, ideas que iluminen el camino o potenciales colaboradores, clientes o inversores, a los que sería atractivo presentar el proyecto a través de este contacto. El networking es una faceta más a desarrollar por el emprendedor, y que como en otras tantas cosas que irá descubriendo, exige organización, disciplina y esfuerzo para que tenga su justa recompensa.

Del consumidor, cliente a persona

En el post de ayer centrado de forma somera en las estrategias de marketing, vimos como las organizaciones prestan un especial interés al mercado. Las empresas y pymes que triunfan, tienen todas ellas un rasgo diferencial, su relación con el cliente. Históricamente las empresas lo que han buscado es que las personas compraran sus productos y servicios, y no los de la competencia, pero sin ir más allá. Una relación con el ciudadano de mero consumidor, donde la ganancia de la empresa se produce en la venta y la del ciudadano en el precio y calidad de la compra.

Poco a poco las empresas que lograron mayor cuota de mercado, dieron un paso más allá. Introdujeron un matiz de respeto con los consumidores. Comenzaron a llamarlos como clientes, en una relación de tú a tú, donde la voz del cliente es tenida en cuenta por parte de las empresas. Ambas partes se veían beneficiadas. Por una parte, las empresas conseguían una mayor fidelidad y repetición de compra por parte del cliente, que se sentía tratado con esmero y feliz porque gran parte de sus peticiones de precio, calidad y funcionalidad en los productos y servicios son rápidamente atendidos por las empresas. En la actulidad, la gran mayoría de las empresas sólo son capaces de tener esta relación con su mercado. Creen que sólo existe este nivel de relación. Las empresas de éxito son las que alcanzan el siguiente nivel.

Llegamos al contexto actual. Antes de ahondar en él, hemos de decir que la situación ha cambiado radicalmente en los últimos 20 años. No hablamos de las razones obvias de la llegada de la nueva era de Internet o de la nueva comunicación entre empresa y mercado que introducen las Redes Sociales. Hablamos de que en el mercado actual, quiénes mandan ya no son las marcas, sino los grandes distribuidores. Evidentemente, todos tenemos marcas globales de gran calado en mente, pero todas ellas, para tener presencia, dependen siempre de los distribuidores. Antes las marcas mandaban, ahora son los distribuidores los que marcan el paso. Distribuidores voraces, que ajustan márgenes, aprietan el máximo posible a las marcas y que no tienen miedo en dejar de lado a una marca si no es rentable, por muy potente que sea ésta (sirva como ejemplo, la apuesta por las marcas blancas de los distribuidores en los últimos años). Y es en ese contexto de pérdida de predominancia actual en el mercado de las marcas, donde las empresas se ven obligadas a tirar de ingenio y dar un paso más. Ya no basta con el precio, la calidad, el servicio o la atención al cliente. El cliente demanda algo más. Y ese algo más son las experiencias únicas e inigualables que propocionan los productos y servicios a las personas: sensaciones, estados de ánimo, alegría… Les hacen sentir especiales. Las empresas no hablan de vender. Hablan de tú a tú a sus clientes, conociéndoles. Experiencias que dan vida. Y gracias a esas experiencias, la relación con el cliente se afianza. Los clientes se vuelven en los mejores comerciales de esas marcas, al hablar a terceros ya no de precio y calidad, sino de esas experiencias que generan envidia y deseo.

Esta es una revolución que muchas empresas no tienen en cuenta. Los emprendedores que comienzan ahora sus proyectos, tienen ante sí, una magnífica oportunidad de proporcionar experiencias únicas a su mercado.

Errores empresariales que no debes cometer en 2018

Comencemos el 2018 con buen pie. Es normal tener errores, sobre todo si es la primera vez que te enfrentas a crear una empresa, pero para que este nuevo año, tengamos el propósito de cometer el menor número de errores posible. Hoy os dejamos 5 errores a tener en cuenta para evitar para cualquiera que empiece el camino del emprendimiento.

1. No tener bien definidas las metas que queremos conseguir

Muchos jóvenes se aventuran a crear una empresa sin tener muy claro lo que eso supone. No se han pasado a pensar todas las implicaciones que conlleva.

Como joven emprendedor, tienes que estar seguro de las metas que quieres conseguir para tu negocio, tenerlas bien definidas, perseguirlas y hacer lo necesario para lograrlo. Además, no sólo eres tú quien debes conocer esas metas, también es importante que las conozcan los que trabajan contigo. De esta manera todos vuestros esfuerzos serán hacia una misma dirección.

2. No saber emplear bien el dinero

Hacer un buen plan de negocio en el que se incluyan los gastos estimados es esencial. Intentar hacer un presupuesto lo más cercano a la realidad debe ser una de las primeras tareas que una persona que decide montar su propia empresa tiene que hacer.

3. Intentar hacerlo todo solo

No es posible afrontar todo tú solo. Rodéate de personas expertas que te aconsejen y te asesoren, sobre todo si es la primera vez que te enfrentas a esto. Ayúdate de asesores y otros emprendedores que hayan superado una situación similar a la tuya. De esta manera, te será más fácil continuar creciendo.

4. Ser impaciente

No esperes tener resultados de forma inmediata. El tiempo y la paciencia son fundamentales en un emprendedor. Los resultados pueden tardar tiempo en llegar, pero finalmente, llegan.

5. No admitir los errores cometidos

Por último, es necesario admitir cuando uno comete un error. Éstos forman parte de la vida del joven emprendedor, es algo muy común, pero lo importante es que esos errores sean asumidos, se intenten superar y aprender de ellos para no volver a cometerlos.

El proyecto perfecto

Al igual que los novios con los detalles en la celebración de su boda, el emprendedor puede caer bajo el influjo del síndrome de la perfección. Mientras que para los novios la inminente fecha de la boda, hace que tengan que ir cerrando los detalles como sea, para el emprendedor el que no haya una fecha concreta para que su empresa sea una realidad, provoca que este síndrome sea más peligroso para él. Evidentemente el proyecto tiene que estar en marcha cuando reúna los requisitos de competitividad, financiación, plan de empresa y comercialización necesarios para hacerlo, pero muchas veces el día a día, hace que el emprendedor tenga la tentación de “recrearse en la jugada”. Es decir, centrarse en cuestiones baladíes a las que se les concede una gran importancia y que en ese estado de perfección, parece que si no están resueltas, la empresa no puede ver la luz.

En el mundo actual, el emprendedor debe saber que los proyectos jamás tendrán un acabado completo y perfecto, las mejoras son continuas y constantes. Mejoras que en ocasiones se las proporcionarán los clientes, su equipo de trabajo, colaboradores o, incluso, hasta en una charla trivial sobre la actualidad política del país. El deber del emprendedor es estar alerta para detectar cuándo algo no funciona y qué hay que hacer para solucionarlo. Tener la suficiente agilidad para no caer en la auto-complacencia.

La perfección no se halla en las horas que uno pase en la oficina puliendo el proyecto. Se trata de volver a los orígenes empresariales: en la pura satisfacción de un cliente. Que tenga ganas no sólo de volver a comprar, sino conseguir que ese cliente se convierta en un embajador del proyecto. Se trata de que halla unos inversores contentos con la financiación aportada y con deseos de incrementarla. Y en suma, se trata de un proyecto con visos de tener una mayor cuota de mercado.

El camino del emprendimiento está lleno de trabas externas, que son imposibles de controlar por parte del emprendedor. Lo que sí puede hacer es tener paciencia y capacidad de resolución ante ello. Son sus mejores armas para combatir a esos enemigos externos. Lo que debe evitar es que en este camino sean las trabas internas las que dicten la marcha del proyecto. Son trabas más difíciles de detectar, porque proceden de él mismo, de sus obsesiones de hacerlo de forma única y genial, de ser el creador de la empresa perfecta con los productos y servicios más originales nunca vistos antes. Un sueño ambicioso, que hará que el emprendedor siempre tenga el afán de mejorar, pero que no debe hacer que los detalles sean más importantes que el objetivo esencial: poner en marcha un proyecto empresarial competitivo.

¿Lo estoy haciendo bien?

Una de las cuestiones que más preocupan a cualquier emprendedor es saber si lo está haciendo bien. Si la inversión realizada, el sacrificio, el esfuerzo y las horas de trabajo están dando los resultados esperados. ¿Cómo es posible saberlo? No se trata de la evaluación verbal que puede hacer sobre el proyecto una persona de confianza del emprendedor, que atesora la suficiente experiencia y talento como para dar una opinión con fundamento. Ni tampoco de los datos y estadísticas que proporcionan al emprendedor los sistemas de gestión, que a menudo pueden ser demasiado fríos y crueles con sus ambiciones e ilusiones. Hablamos de ese pálpito interno que tiene todo emprendedor cada vez que se interroga sobre su papel en la empresa, sobre el futuro de lo que está creando y si realmente lo que está construyendo es lo que le apetece, lo que le gusta y lo que esperaba que fuera su empresa.

Para ello, es importante que el emprendedor tenga muy claro qué es lo que quiere conseguir con el proyecto: ¿Satisfacción personal? ¿Dinero? ¿Dar rienda suelta a sus sueños? ¿Un espacio para crear y trabajar? ¿Ser su propio jefe? ¿Aplicar la experiencia de tantos años como trabajador por cuenta ajena? ¿Generar valor y riqueza en su tierra? ¿Ser capaz de aplicar nuevos procesos productivos en lo que hasta ahora se había hecho? ¿Desarrollar servicios y productos que de verdad sabe que son innovadores? Etcétera. Una serie de parámetros e indicadores que variarán siempre en función del emprendedor. Cuestiones personales y exclusivas de cada emprendedor. Se trata de que éste examine en su fuero interno y sepa realmente qué es lo que quiere. La aventura de emprender es ardua y compleja, una carrera a largo plazo, que genera satisfacciones y alegrías en la medida que el emprendedor esté haciendo realmente lo que le gusta.

El emprendedor debe extraer conclusiones y aplicar las consiguientes soluciones para la marcha del proyecto en muchos niveles. Ya sea sobre cómo funciona el engranaje interno de la empresa, la calidad de los productos y servicios desarrollados, el conocimiento de las expectativas del mercado, el futuro de la empresa o su capacidad para adaptarse a las necesidades económicas imperantes en cada momento. Pero especialmente el emprendedor jamás debe olvidarse de interrogarse sobre qué es lo que él quiere y le apetece en beneficio del negocio.

La salud emocional y vital del emprendedor es un asunto de capital importancia. Un emprendedor deprimido, desganado, sin ganas de ir a trabajar es un líder incapaz de motivar a su equipo de trabajo, de seducir a los inversores y de convencer con argumentos sólidos a los clientes. La salud de la empresa también se verá seriamente comprometida. Un emprendedor en esta encrucijada acabará tarde o temprano abandonando lo que tanto esfuerzo le ha costado. Se impone, por tanto, que el emprendedor utilice estos indicadores personales de satisfacción a modo de examen, de forma que pueda extraer conclusiones concretas y sinceras sobre su estado emocional y compromiso con su propio negocio. Es la forma de saber si se siente realizado, satisfecho y con ganas de seguir mejorando. Una de las claves de que las empresas vayan a más.

Los ladrones del tiempo

La sensación de ir con la lengua fuera es algo que es común a muchas personas, pero si lo extrapolamos al ámbito de los emprendedores, esta situación se acentúa mucho más. No se trata sólo de asistir reuniones de todo tipo, trabajar en la búsqueda de financiación, la organización del propio proyecto, la búsqueda de colaboradores y equipo humano que se adapte a las necesidades iniciales y, especialmente, vender las bondades de la idea de negocio. Es mucho más. Hay que compaginarlo con la vida personal, el descanso y el ocio.

Si el emprendedor no es capaz de encontrar tiempo para coger aire fuera de la intensidad con la que vive todos estos meses de preparación antes del lanzamiento de la empresa, es que está haciendo algo mal. Tiene que revisar cómo planifica su día a día, para ver en qué momentos es posible arañar tiempo, con el fin de utilizarlo en provecho de su círculo familiar y social y para su descanso. Ser capaz de examinarse a sí mismo con sinceridad para detectar dónde, cuándo y por qué se originan estas pérdidas de tiempo. Una vez realizado este análisis personal, el emprendedor se encontrará que realmente sí es posible sacar tiempo. Una hora, una hora y media e incluso más de dos horas se le van en acciones rutinarias que se han tomado como hábito, pero que ni inciden en la mejora del proyecto, ni en la de su calidad de vida. Todas estas situaciones que no aportan nada, sino que van en contra directamente de su descanso reciben el nombre en los entornos empresariales de ladrones de tiempo.

Los ladrones de tiempo son muy comunes a todas las personas. El emprendedor que ha realizado este análisis detectará que los suyos serán normalmente éstos:

  • Mirar de forma compulsiva el correo electrónico: Si el emprendedor está centrado en una tarea durante un buen rato, mirar de forma compulsiva el correo es una distracción peligrosa. Abandona lo verdaderamente importante, realizar la tarea, por contestar mails, que realmente no pasa nada, si se contestan dos o tres horas más tarde
  • Reuniones improductivas: Asistir a reuniones eternas en las que no se saca nada en claro es agotador. Las reuniones tienen que ser una solución a un problema o para abordar un objetivo concreto con un fin: un nuevo proyecto, una nueva línea de negocio, etc. Una reunión jamás puede ser un problema en sí misma.
  • Internet y las Redes Sociales: Evidentemente que son dos herramientas excepcionales para nuestro trabajo, pero si el emprendedor entra constantemente a la portada de su site favorito o su perfil de Twitter sin ningún por qué, es algo que seguro le distraerá de lo que está haciendo.
  • Las llamadas de teléfono eternas que no sirven para aclarar nada. Simplemente, hablar por hablar.
  • Mala organización: Pretender ser un emprendedor multitarea, que en una mañana de trabajo es capaz de hacer 20 cosas bien es una quimera. Abarcarlo todo es hacerlo casi todo mal. Es mejor repartir la tarea a lo largo del tiempo útil que se va a tener para realizarlo.

Estos ladrones de tiempo son los más comunes. Detectarlos y mitigarlos es la base para convertirse en un emprendedor capaz de aprovechar el tiempo y disfrutarlo.

Invertir en Marketing Digital

Cualquier proyecto que empieza necesita de una estrategia de marketing para dar a conocer las bondades del empresa que nace y como refuerzo para la venta de sus productos y servicios. Dentro de las cuatro herramientas que vertebrarán esta estrategia, se encuentra la inversión en publicidad y comunicación.

En el contexto actual de crisis, las empresas han optado por disminuir su apuesta económica por la publicidad y comunicación tradicional (anuncios en prensa, spots de TV, cuñas de radio y eventos para promocionar la marca y presentar nuevos productos y fidelizar a clientes y partners) para centrarse más en el marketing 2.0, es decir, el marketing online, propio de la publicidad en Internet y en las redes sociales. Tanto es así, que las cifras de inversión publicitaria en Internet en España no dejan de crecer año tras año. De hecho, en el año 2012 la inversión publicitaria en Internet creció un 12,6%, alcanzando la cifra de 899,2 millones de euros, convirtiéndose ya en la tercera actividad por volumen de ingresos (sólo superada por la TV y el sector del cine y el vídeo), superando por primera vez la inversión que destinan las empresas a anunciarse en la prensa escrita.

Teniendo clara esta tendencia, hay un error que muchas empresas y pymes están cometiendo y es destinar todos sus recursos a una estrategia sólo de marketing online, nada de invertir en acciones de comunicación y publicidad tradicionales. Parece que eso ya no vale. Muchas de estas empresas, han creído que por actualizar todos los días su FanPage de Facebook o tuitear a todos horas iban a vender más. Craso error. Cualquier acción de marketing, ya sea off u on line, busca realizar el efecto de amplificar la marca, de dotarla de una mayor presencia. Cautivar al mercado es algo que tienen que conseguir los productos y servicios de esa empresa, ya sea por su valor diferencial con la competencia, calidad, precio, satisfacción y capacidad de generar experiencias únicas, que permitan que los clientes vuelvan a comprar otra vez o que se conviertan, por ejemplo, en fanboys de marcas que todos tenemos en mente.

Si el emprendedor va a realizar una estrategia de inversión en marketing on line ajustada a su presupuesto y tamaño, debe tener claro que no puede desligarla de una apuesta en marketing off y on line, y que ambas deben trabajar bajo el paraguas de una estrategia global. Cada una de ellas utilizará sus recursos, lenguaje y forma de llegar a la audiencia. Además, esta estrategia global debe ahondar en las mismas claves de creatividad e innovación que el emprendedor aplica en el día a día a su proyecto, de forma que pueda sorprender a la audiencia y a los potenciales clientes. Las rutinas son muy peligrosas en las estrategias de marketing, se corre el riesgo de aburrir y cansar a la audiencia. A su vez, el emprendedor debe tener claro los tiempos y plazos para conseguir sus objetivos, ya que los expertos estiman que cualquier inversión en marketing online para ser exitosa necesita un plazo aproximado de seis meses a un año.

Somos seres sociales, que nos dejamos aconsejar por la gente que nos rodea: amigos, compañeros de trabajo, familia. A ellos les contamos lo que nos compramos, lo mal que nos funciona el móvil, nuestros viajes, cómo va el coche nuevo o qué tal nos atendieron en el restaurante que nos aconsejaron. De ahí, radica el éxito del crecimiento del marketing on line. “Puedes comprar la atención (publicidad). Puedes pedir atención a los medios (relaciones públicas). Puedes ‘incordiar’ de vez en cuando a la gente para lograr atención (ventas). O puedes ganar atención creando algo interesante y valioso y publicándolo después gratis en internet” (David Meerman Scott, especialista en marketing).